El Atlético volvió a hacer de las suyas. Regaló cuarenta y cinco minutos para que el Valladolid hiciera con él lo que quisiera, pero llegó vivo al descanso. Luego aprovechó su pegada para adelantarse y tuvo dos ocasiones inmejorables para sentenciar el partido. Sin embargo, pensó que así sería demasiado fácil meterse en Champions y las desperdició para dejarse empatar en la prolongación con un tanto en fuera de juego. Vamos, el ‘Pupas’ en su estado más puro.
La lluvia con la que se inició el encuentro no traía buenos augurios para dos equipos que se jugaban mucho en el Nuevo José Zorrilla. Ambos salieron muy concentrados, algo que sorprendía en el Atlético, que nos tenía acostumbrados a salir con una empanada inicial de padre y muy señor mío. Con estas premisas pucelanos y rojiblancos intercambiaron sustos con un disparo de Víctor a las manos de Leo Franco y un cabezazo de Simao que se fue fuera.
Entonces el conjunto rojiblanco recuperó su habitual tono errático y el Valladolid empezó a generar ocasiones de gol. Resulta increíble que teniendo en sus filas a uno de los máximos goleadores españoles los locales fueran incapaces de acertar con una de las innumerables ocasiones que tuvieron. Las bandas permitieron los centros blanquivioletas y los centrales, como toda la temporada, fueron incapaces de marcar encima a los arietes rivales.

