Un latigazo de Sinama Pongolle decidió un duelo vibrante en el Reyno de Navarra. Fue un duro castigo para Osasuna, incapaz de hacer un gol en las incontables ocasiones de las que dispuso casi desde el primer minuto. Bueno, esto no es del todo cierto. Hizo uno, legal, que Turienzo Álvarez, que tuvo una tarde-noche delirante, anuló. La combinación del punta francés y el trencilla vizcaíno fue demasiado venenosa para los rojillos, que ahora se ven metidos en un buen lío. Lo bueno es que no están solos ahí abajo…

Sinama Pongolle. Uno no tiene una Copa de Europa en su currículum por casualidad. Si llegas a jugar en el Liverpool es que vales para esto. El Recre empezó a ganar este partido el jueves, cuando Apelación levantó el castigo sobre Sinama. Ziganda lo temía, y con razón. En el minuto 36, cazó un pelotazo de Quique Álvarez (un homenaje del Decano a sus ancestros británicos), aguantó el cuerpo a cuerpo con Miguel Flaño y se hizo hueco para armar la zurda. El disparo se coló entre las piernas de Ricardo. Algo más de una hora después, ese gol valía tres puntos y, quién sabe, quizá un año más en Primera.
Osasuna y el gol. El equipo de Ziganda sumaba 32 goles en 30 partidos. El Racing, con sólo dos más, está en UEFA, virtualmente en Champions. Pero el registro de los navarros era -y es- pobre, y este sábado se vio por qué. Es cierto que tuvo enfrente a un buen meta, Sorrentino, que firmó un par de paradas de mucho mérito. Pero la mejor no llegó tras un remate de los puntas locales, sino en un mal despeje de Camuñas. Entre el minuto 3 (Kike Sola) y el 67 (Dady), Osasuna acumuló hasta ocho ocasiones claras de gol. El meta recreativista se lució ante Plasil y, ya en el segundo tiempo, vio aliviado cómo Flaño, totalmente solo, cabeceaba al larguero un saque de esquina. Cuando te estás jugando la vida, has de saber matar. Pero nada. No hubo manera.


