
Rutina completada: el Real Madrid arrasó al Chorale Roanne en Vistalegre, donde sigue invicto en ACB y Euroliga, y se jugará el próximo jueves en Atenas el primer puesto del grupo C con el poderosísimo Panathinaikos.
El campeón de Francia ha acumulado 81 puntos de desventaja en dos partidos: los 50 de diferencia que le metieron los de Obradovic la semana pasada y los 31 con los que fue vapuleado ayer por el Real Madrid (104-73).
Plaza puso de inicio en pista al griego Mihalis Pelekanos y al montenegrino Blagota Sekulic. Alero y pívot firmaron su mejor actuación de la temporada. Confianza al zurrón para lo que se avecina, que es mucho. Pero nada significativo en el caso de Pelekanos. Estuvo muy activo, demostrando su movilidad, su peligro al contraataque y su don natural para robar balones (4), aunque sigue abonado al carrusel de faltas tontas. Sus 12 puntos llegaron con un pobre 33% en tiros de campos. Va pasito a pasito hasta… Él dirá. Su compañeros le apoyan y ayer encandiló a los aficionados con un mate bestial a una mano que abría la brecha hasta los 20 puntos: 71-51.
Antes, en el inicio del duelo, el Roanne cobró una tímida renta (8-11), que no inquietó a nadie. Porque un parcial de 15-0 mató las escasas esperanzas del equipo galo, que no renunció a su juego rápido y vertical. Ventaja añadida para el Madrid, que sumó 20 rebotes más, dio 17 asistencias y lo bordó en el tiro (11/18 en triples). En un duelo de ida y vuelta, de muchos ataques, de tiros cómodos y jugadas poco elaboradas, Charles Smith agotó el cargador con gran acierto: 22 puntos y hasta el Panathinaikos.
Hace algo menos de un año, se supo que Frank Rijkaard tenía serios problemas personales que indicaban que su relación con Barcelona y el Camp Nou estaba tocando a su final. Pero desde entonces algo ha cambiado. El gran fracaso de la pasada temporada, el poco dote de mando que ofrece su carácter y el cansancio de Joan Laporta y su Junta sobre el hacer de su responsable técnico se acaban resumiendo en que cada día que pasa resta uno menos para que Rijkaard deje de ser entrenador del Barcelona.
La costa pinta de la siguiente manera. El entrenador tiene contrato hasta 2009, pero no está sujeto a ninguna cláusula. Es decir, si alguna de las dos partes lo decide, se puede rescindir al final de la temporada, si es que no existió un cese o una dimisión previa. Y eso es lo que tiene en metido en la cabeza el técnico que hizo el doblete con el Barça hace un par de temporadas: acabar su vinculación el próximo 30 de junio. En una conversación privada, hace ya unas semanas, Rijkaard comunicó a sus ayudantes (Eusebio Sacristán, Johan Neeskens y Juan Carlos Unzué) que se fueran buscando la vida por si acaso, ya que el entrenador no ve nada claro que pueda iniciar su quinto proyecto como técnico azulgrana.

El Getafe afrontaba su segundo encuentro de la fase de grupos con la enorme tranquilidad que le aportaba tener enfrente a un equipo desquiciado: último en el grupo, último en su liga y sin entrenador tras la destitución de Guy Luzon. El equipo madrileño contaba con una oportunidad inmejorable para poner pie y medio en los dieciseisavos de final. Laudrup aprovechó la oportunidad para rotar a sus jugadores con el objetivo de dosificar esfuerzos.
La pasividad se apoderó del equipo español, que no reaccionó tras el gol israelí e hizo gala de una inoperancia absoluta con contadas llegadas al área rival sin peligro alguno.
Un destello de calidad de Casquero posibilitó la única oportunidad clara del Getafe en la primera mitad. El toledano se sacó un exquisito pase para que Albín enganchara un derechazo que sirvió a Enyeama para lucirse despejando a córner.
El desconcierto era la tónica dominante al descanso. La hombrada lograda en Londres en la primera jornada podía perder todo su valor si el Getafe no despertaba y lograba hacerse con el partido. La actitud no era la correcta.

Ganó el Atleti fácil y casi fue una decepción. No está nada mal que este equipo aprenda a superar a los rivales inferiores sin necesidad de recurrir a la foto-finish, la salud de los aficionados y el resultado final de su temporada lo agradecerán. Pese a la debilidad del rival, Aguirre decidió correr los riesgos justos y colocó a Agüero de titular.
Pero ayer todo en el Calderón era poco habitual y no me refiero sólo a los 6.000 tipos con falda que poblaban las gradas. El Atleti suele necesitar media ocasión para marcar un gol, pero anoche se le resistió el primero. Tanto, que el Aberdeen llegó a creer (poco) en la sorpresa. Lo hizo desde que descubrió la existencia de Eller, ése hombre.
Por suerte para el Atlético, ayer estaba Motta para apagar los fuegos que otros encendían. Aguirre se enfrenta a un dilema, porque Raúl García es intocable y quitar a Maniche ahora que se ha puesto serio sería como invitar a un alcohólico a una barra libre: vuelta a las andadas garantizada. Pero con Motta sobre el césped, la defensa rojiblanca sólo te da ganas de llorar, no de meterte un boli por la oreja y remover cuando encuentres resistencia. Va bien por arriba, se mete entre los centrales y garantiza una salida impecable de balón.
Pese a las cuatro bajas tan sensibles de hombres como Theo Papaloukas, Ramunas Siskaukas, Matjaz Smodis y Aleksey Savrasenko, el CSKA de Moscú, casi infalible en el tiro, dio una gran lección de juego colectivo e intensidad durante los primeros veinte minutos del partido a un Tau Cerámica totalmente perdido y muy inferior hasta el descanso.
Un gran CSKA de Moscú, con 46 puntos entre David Andersen y Trajan Langdon, bajó desde las alturas a tierra firme al Tau Cerámica, que en esta ocasión fue muy inferior a los de Ettore Messina, hasta acabar perdiendo los de Neven Spahija por una diferencia de nueve puntos (76-85).
El base español de los Raptors de Toronto, después de vivir otra jornada triunfal tanto en el apartado individual como de equipo, dijo que puede jugar “mejor”. Calderón, que salió por cuarta vez consecutiva como titular, al concluir el partido que los Raptors de Toronto ganaron por 103-91 a los Grizzlies de Memphis, fue categórico cuando reivindicó que todavía puede jugar mucho mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora. Calderón después de haber completado 34 minutos de acción que lo dejaron con 13 puntos, 10 asistencias, cinco rebotes, una perdida de balón y una personal
El base extremeño, que logró el segundo doble-doble consecutivo y tercero en lo que va de temporada, con cuatro partidos en doble figura de asistencias, alabó el gran trabajo que hizo todo el equipo. “Esa producción no podría darse si mis compañeros no me ayudasen y si ellos no controlasen el balón que les paso”, explicó Calderón, que en los últimos tres partidos ha repartido 37 asistencias y sólo perdió dos veces el balón. “Saben donde voy a enviar el balón y lo atrapan, lo que demuestra que sin labor de equipo sería imposible”.
Triste desenlace el que ha tenido el encuentro disputado esta noche en Valencia. Triste sobretodo por cómo se desarrollaron los acontecimientos. El Valencia, un equipo tocado y cuesta abajo desde la convulsa destitución de Quique, sacó todo el coraje y la rabia que lleva dentro y cogió por los cuernos un encuentro que se había puesto imposible. Se sobrepuso a los contratiempos, dio la cara y mereció un mejor resultado. Un resultado que le mantuviera con vida, que diera ilusión a una afición que despidió, agradecida, a su equipo con aplausos. Finalmente la despedida de la Champions puede haber supuesto el reencuentro con los suyos. Cosas de la vida.
Con diez, mucho tendría que mejorar el equipo para poder lograr un objetivo al que ni siquiera se había acercado con once sobre el campo. Manuel Fernandes entró en detrimento de Morientes, pero poco despés llegaron más problemas para el bueno de Ronald con la lesión de Caneira, que obligaría a Albiol a jugar en el lateral izquierdo el resto del encuentro. Al menos se podían extraer dos detalles positivos, la clemencia de los alemanes, que no se cebaban, y el apoyo del público, volcado de nuevo desde la expulsión. Antes del descanso, en una jugada a balón parado el mejor arma teniendo en cuenta las circunstancias, Marchena pudo aprovechar un error arbitral para anotar en fuera de juego el primer tanto, pero su remate a bocajarro fue desviado por Neuer. Era la primera ocasión de los locales, que no estaba el Valencia para desperdiciar regalitos como ese.
El DKV Joventut se impuso con claridad (92-73) al Akasvayu Girona y continua, una semana más, al frente de la Liga ACB, en un partido en el que destacó la magnífica actuación de la pareja formada por el joven Ricky Rubio y Rudy Fernández, que se combinaron para anotar 50 puntos entre ambos y ejercer un dominio abrumador del partido en todo momento.
La gran productividad de Marc Gasol, 13 puntos en el primer cuarto, marcaba diferencias, y mantenía al equipo de Pedro Martínez en el partido ante el ritmo frenético que planteaba la ”Penya”, comandada por un chaval de 17 años que era el dueño absoluto del choque